Es ya una tradición
rendir pleitesía al poeta,
en este caso, Wolfe,
el que prepara la receta;
nosotros, el Algazul,
y más nuestros seis participantes,
sabemos agradar a un tú
con algo no oído antes.
¡Ay!, tu marinero solitario,
¡ay!, el sol después de días de tormenta,
¡ay!, si el amor algún día cambia en rutinario,
¡ay!, si la niña que llama a sus amigos despierta.
Nunca se repetirá este día,
nunca se celebrará otra decimosexta edición,
nunca olvidarán que hicieron poesía,
ni que termina triste esta canción.